Shipibo-Konibo
Este pueblo ribereño se encontraba tradicionalmente asentado en las costas del río Ucayali y sus afluentes. Actualmente, las comunidades Shipibo-Konibo se ubican en los departamentos de Ucayali, Madre de Dios, Loreto y Huánuco. Según datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población en las comunidades de este pueblo se estima en 32,964 habitantes, siendo uno de los pueblos más numerosos de la Amazonía peruana.
- Historia
Según Francoise Morin (1998), existe evidencia arqueológica
para afirmar que en la cuenca del río Ucayali habitaron sociedades desde mucho
antes de la llegada de los españoles. Para el arqueólogo Donald Lathrap, los
antecesores de los shipibo-Konibo habrían llegado al Ucayali procedentes del
norte, entre los años 650 a 810 a.C.
A partir de las investigaciones realizadas, Morin
sostiene que en la cuenca del río Ucayali se habrían desarrollado sociedades
complejas con una alta densidad poblacional, a las que se asocia un particular
estilo de cerámica denominado cumancaya. Lathrap encontró grandes pedazos de
vasijas de cerámica, lo que indicaría, junto con la presencia de hachas de
piedra, la práctica de una temprana agricultura de tubérculos (MINSA 2002).
De acuerdo con Tournon (2002), los pueblos que hoy conforman
el pueblo shipibo-Konibo, mantuvo una relación de intercambio con pueblos
andinos desde la época pre inca. Asimismo, mantuvo contacto con otros pueblos
amazónicos cuyas lenguas pertenecían a otras familias lingüísticas distintas de
los Pano, como los de habla Tupí-Guaraní, establecidos en el medio Amazonas,
desde antes de la llegada de los españoles.
Durante los siglos XVII y XVIII, religiosos de las
órdenes jesuita y franciscana incursionaron en territorios ocupados por los
diferentes pueblos cuyas lenguas pertenecen a la familia lingüística Pano, con
la misión de evangelizarlos. Uno de los primeros encuentros entre misioneros y
shipibo-Konibo, tuvo lugar en 1657, cuando misioneros y soldados llegaron a
territorio ocupado por los actuales Shipibo-Konibo, a quienes llamaron
callisecas. En esa ocasión, se daría uno de los primeros enfrentamientos entre
indígenas y misioneros. En 1660, los indígenas se habían enfrentado nuevamente
a los misioneros asentados en las misiones de las riberas del río Huallaga
(Morin 1998).
Durante el siglo XVIII, continuaron los intentos de los
misioneros de agrupar a los diferentes grupos de indígenas en misiones, pero
este pueblo mantuvo una férrea resistencia (INEI 2007). Según Jacques Tournon
(2002), la más grande rebelión que expulsó a los misioneros de la zona se dio
en 1766 y fue impulsada por la unión de los pueblos shipibo, Konibo y Shetebo,
antes rivales. Esta rebelión fue liderada por Runcato, hoy considerado un
personaje importante en la historia del pueblo.
Con la independencia del Perú, la población indígena de las misiones se dispersó y llegaron a territorio shipibo-Konibo colonos de diversa procedencia. El periodo de extracción del caucho, afectó de manera importante el estilo de vida de los shipibo-Konibo, quienes trabajaron bajo el sistema de “enganche” para patrones caucheros, con quienes contrajeron grandes deudas. En esta época, un grupo de shipibo-Konibo fue trasladado a la región de Madre de Dios, poblada por otros indígenas también vinculados a la familia lingüística Pano (Tournon 2002).
Con la caída de los precios del caucho a inicios del
siglo XX, muchos patrones abandonaron esta actividad para dedicarse al cultivo
del algodón, recurriendo nuevamente a la mano de obra shipibo-konibo (Morin
1998).
En la década de 1930, incursionaron en territorio de este
pueblo misioneros protestantes, quienes intentaron reemplazar la labor de
misioneros católicos mediante el establecimiento de varias escuelas en las
aldeas shipibo-Konibo. Además de este grupo de misioneros, llegó un grupo de
migrantes que se estableció principalmente en la ciudad de Pucallpa, lugar
ubicado en medio del territorio shipibo-konibo. Esta oleada migratoria estuvo
motivada por el énfasis del Estado peruano en vincular la Amazonía al desarrollo
nacional, siendo una acción importante la construcción de la carretera
Lima-Pucallpa y de un aeropuerto (Morin 1998).
Con la llegada del Instituto Lingüístico de Verano (ILV),
en la década de 1950, se establecen escuelas en territorio shipibo-konibo
(MINSA 2002). Así, para el año 1966, habían 25 maestros shipibo-konibo
enseñando en 12 escuelas distribuidas en todo el territorio indígena. La
instalación de escuelas impulsó la reagrupación y la sedentarización de este
pueblo, ubicándose a lo largo del río Ucayali (Morin 1998).
Los shipibo-konibo son conocidos por su gran movilidad y
por su capacidad para organizar conglomerados de población indígena en zonas
urbanas. En la década de 1990 comenzó una fuerte migración desde las
comunidades shipibo-Konibo a la ciudad de Pucallpa en Ucayali, conformándose
asentamientos humanos en el distrito de Yarinacocha, habitadas por familias que
mantenían vínculos con sus comunidades de origen. El departamento de Lima
alberga también población shipibo-konibo, siendo Cantagallo el asentamiento
indígena amazónico más conocido y numeroso en Lima Metropolitana, ubicado en el
distrito del Rímac. Cantagallo cuenta con una institución educativa donde se
imparte la Educación Intercultural Bilingüe a nivel inicial y primaria (Terra
Nuova et al. 2013).
- Principales recursos del pueblo Shipibo Konibo
Al igual que otros pueblos indígenas de la Amazonía, los
shipibo-Konibo han tenido como una de sus actividades tradicionales la
agricultura de roza y quema. Entre sus principales productos cultivados están
la yuca, el plátano, el maíz y el maní; así como el arroz y el frijol, que son
cultivados durante el período de vaciante del río (Morin 1998). A lo largo de
su historia, este pueblo ha empleado diversas técnicas de conservación de
alimentos que posibilitan la abundancia de recursos y de alimentos, a pesar de
las inundaciones estacionales, algunas de las cuales siguen vigentes (MINSA
2012).
La pesca suele ser también una actividad económica
importante para los shipibo-konibo, como principal fuente de proteínas para su
dieta. Este pueblo practica la pesca empleando el arco y la flecha, así como
también el anzuelo y la red. Según Francoise Morin (1998), este pueblo
distingue, por lo menos, 82 especies de peces en su lengua, lo que demuestra la
riqueza ictiológica de la zona y su conocimiento respecto a la variedad de
especies.
Si bien la caza ha sido también una importante fuente de
proteínas en su dieta, los shipibo-konibo sostienen que, con el paso de los
años, cada vez se hace más difícil encontrar animales para cazar, tales como el
ronsoco y la sachavaca. Los pobladores mencionan que tienen que caminar por más
horas en el monte para conseguir sus presas y en ocasiones regresan sin ninguna
(Soldevilla 2010).
La producción artesanal y textil del pueblo shipibo-konibo
es una de las más famosas de la Amazonía peruana debido a sus diseños
geométricos (INEI 2007). La cerámica es el arte que con mayor destreza han
desarrollado, siendo un trabajo que las mujeres aprenden desde muy temprana
edad. La arcilla empleada es sumamente maleable y con ella confeccionan piezas
de alfarería de tamaños y usos diversos, que luego son pintadas con líneas
quebradas (Soldevilla 2010).
A pesar de que el diseño tradicional shipibo-konibo, el
kené, es tarea esencialmente femenina, los hombres también se involucran en
esta actividad. Así, mientras los hombres producen diversos artículos en
madera, caña, piedra y hueso, las mujeres, se encargan de la elaboración de
ceramios, textiles y de las pinturas faciales (Morin 1998).
En las últimas décadas, la producción y comercialización
de artesanías ha cobrado un rol más importante en la economía de muchas
familias del pueblo shipibo-konibo. Son varias las familias que han aprovechado
la cercanía de la ciudad capital de Pucallpa como mercado, así como los viajes
a otras ciudades para la venta de artesanías.
- Lengua
La lengua Shipibo-Konibo (ISO: shp) pertenece a la
familia pano y es hablada por el pueblo autodenominado con el mismo nombre en
las cuencas de los ríos Ucayali, Pisqui, Madre de Dios y la quebrada Genepanshea,
en las regiones de Huánuco, Loreto, Madre de Dios y Ucayali. Desde hace algunas
décadas, existen importantes asentamientos de este pueblo en la ciudad de Lima.
Tradicionalmente, ha sido conocida también como shipibo, joni, chai-konibo,
aunque hoy los propios hablantes prefieren llamarla Shipibo-Konibo. Los
resultados de los censos nacionales 2017 indican que 34152 personas han
manifestado que su lengua materna es la lengua Shipibo-Konibo y 25,232 personas
se han autoidentificado como parte del pueblo indígena Shipibo-Konibo a nivel
nacional.
El Shipibo-Konibo es una lengua vital según el Ministerio de Educación (2013) y desde el año 2007 cuenta con un alfabeto oficial normalizado con la participación de representantes del pueblo (Resolución Directoral N.° 0337-2007-ED del 13 de setiembre de 2007 y la Resolución Ministerial N.° 303-2015 MINEDU del 12 de junio de 2015). Actualmente funcionan 282 escuelas de educación intercultural bilingüe y se cuenta con 14 traductores e intérpretes registrados por el Ministerio de Cultura.
- Cosmovisión y sabiduría ancestral del pueblo Shipibo Konibo
En su texto El ojo
verde. Cosmovisiones amazónicas, AIDESEP y otros autores (2000), hacen
referencia a los cuatro mundos en la cosmovisión shipibo-konibo. Según el
testimonio del profesor Eli Sánchez;
El “Mundo de las aguas”
o “Jene Nete” es habitado por los espíritus del agua, siendo el más poderoso
Ronin, un espíritu caracterizado como una boa grande. Este mundo también está
habitado por los shipibo-konibo que viven dentro del agua, personajes a quienes
denominan jenechaikonibo.
‘Nuestro mundo’ o “Non Nete”
es, hace referencia al mundo habitado por los seres humanos, por los animales
que pueden comerse, por las plantas, los árboles, las aves y demás seres
vivientes. Este mundo estaría también habitado por los espíritus de las
plantas, como la lupuna, la catahua, la ayahuasca, el tabaco, entre otros.
El “Mundo amarillo”,
denominado “Panshin Nete”, es el mundo de los pecados y de los malos espíritus.
El cuarto mundo es el
‘espacio donde está el Padre Sol’ o Jakon Nete, espacio a donde llegan
espíritus de seres humanos, así como los espíritus de los animales y las
plantas. Este es un mundo lleno de flores, de frutas y de plantas, que solo el
médico shipibo-konibo, el Meraya, tiene la capacidad de visitar antes de su
muerte. Según la creencia de este pueblo, este especialista de la salud puede
recorrer los cuatro mundos y tomar contacto con los seres que ahí habitan
mediante la ingesta de ayahuasca. Así mismo, tendría también la capacidad de
transformarse en otros seres, tales como el tigre, la boa o el puma (AIDESEP et
al. 2000).
En cuanto a la
cosmovisión shibibo-konibo, esta es expresada a través de su artesanía y el
kené, sistema de diseño característico de este pueblo, el cual se plasma sobre
diversos soportes como tela, madera y cerámica. Para los shipibo-konibo, hacer
kené es pintar, bordar o tejer diseños, y significa un arte típicamente
femenino que se enseña de madre a hija y que utiliza materiales variados,
algunos derivados del bosque y las chacras (Belaunde 2012).
- Pelicula del pueblo Shipibo Konibo
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